Páginas vistas en total

domingo, 30 de julio de 2017

Esto explica lo que a usted le pasa

"Necesito verificación". Así decía de manera tensa el operario al que se le pedía que lanzase fuera de los silos los misiles nucleares porque estaban sufriendo un ataque desde Rusia al comienzo de la película "Juegos de guerra". Ante una medida que puede tener consecuencias drásticas e importantes, uno quiere estar seguro, cerciorarse.

Cuando es importante lo que está en juego, no vale cualquier respuesta, cualquier medida. La decisiones deben tomarse con mayor grado de reflexión. Vamos a ver en qué se traduce esto en la práctica clínica.

Hay un interés creciente por conocer la causa de las cosas, por qué pasa lo que pasa. Es algo natural en la especie humana y en cada individuo de ella conforme crece. A los niños les vale cualquier argumento para creerse lo que les cuentas, incluso no necesitan ninguno. Conforme crecemos nos preguntamos por el por qué de las cosas. Llegamos a creer que si somos capaces de conocer y controlar todas las variables, estaremos en la posición propia del ser humano racional evolucionado en su máximo exponente. Y como hemos dicho recientemente, este deseo de controlar todas las variables, tener todos los datos para poder operar, sin dejar resquicio a la incertidumbre ha generado un nivel de preocupación excesivo y propiciado tanto la crisis existencial del siglo XXI como unas secuelas de decepción que en el ámbito médico se mascan cada día en consulta.

Lo que vamos a debatir son los hallazgos en las pruebas médicas y su correlación con lo que le pasa al paciente. Las dos entradas anteriores a esta, sirven de ejemplo para ilustrar a lo que me refiero: ¿qué sentido o repercusión tiene en mi vida el que me hayan visto gastritis en una endoscopia? ¿Es el origen de mis molestias, algo que está ahí pero no tiene que ver con ellas o acaso una manifestación más de un problema de mayor envergadura?

Para continuar adelante tomo pie del comentario de un paciente al que le vieron "gastritis" y al que ya aludí en las dos entradas que preceden a esta. Decía así en el comentario de otra entrada, copio tal cual:


3) Yo tengo síntomas que creo sugestivos de mala digestión y que mi estómago no funciona bien; tengo poco apetito, sensación de estómago revuelto, no me apetece lo que comía antes de tratarme, pizzas, ..., tengo muchos gases de madrugada lo que me parece puede ser indicativo que la digestión no es buena, aunque mi digestivo lo achaca a SII 
4) lo cierto es que parte de la mucosa sigue "tocada". En pleno siglo XXI, y con el hombre planteándose colonizar Marte, no existe nada, pero nada, que pueda mejorar un estómago resentido, ningún regenerador de mucosas. ¿No hay ningún estudio cientifico en curso en este sentido?


Síntomas de mala digestión... síntoma ya es subjetivo, nuestro lector sospecha que su estómago no le funciona bien. Y no cree que sea cuestión de los alimentos -todo un mundo el de las alergias o intolerancias alimentarias- sino de que algo ha cambiado dentro de él. Además le han dicho que las biopsias de su estómago muestran gastritis, un daño estructural. Pues bien, ese daño estructural encontrado ¿es el origen y la causa de las molestias que refiere? Tendemos a pensar que sí pero vemos que al interpretar sus males algunos colegas lo han echado al saco del intestino irritable, ese misterioso síndrome que vale para todo. Es probable que en este caso los hallazgos tengan mucho que ver con las molestias. Mucho. Pero ¿todo?. Cuántas veces hemos encontrado piedras en la vesícula o Helicobacter pylori en el estómago y, después de haberlo erradicado (piedras por colecistectomía o Helicobacter con antibióticos) las molestias del paciente han permanecido invariables (cuando no ha surgido alguna más a raíz de la actuación terapéutica).

Cautela. No siempre podemos encontrar la causa de los males de los pacientes. Muchas cosas permanecen escondidas a nuestro conocimiento y como vienen se van. Y para muchos males ofrecemos tratamiento sintomático porque no conocemos la causa o, conociéndola, no tenemos un remedio del todo eficaz. Es preferible reconocer esta limitación a lanzarse a la piscina con explicaciones peregrinas, sin demasiado fundamento o calado científico. La falacia clásica del post hoc ergo propter hoc queda patente en el título de esta entrada. 

Las molestias digestivas pueden tener diferentes orígenes, por supuesto. Algunas veces lo vemos claro y la causa es única, pero otras veces el problema puede ser multifactorial. Pero tan reduccionista sería limitar todos los males a esa mucosa gástrica deteriorada como decir que todo es por estrés (quizás el lector se encuentra en medio de un periodo de su vida estresante y con insomnio prolongado, que también influye). Incluso buscando, buscando, igual tiene un hipotiroidismo y se cierne sobre él un problema autoinmune... Pero amigo, la comunidad científica parece que invierte más en buscar una amenaza que nos venga desde la nebulosa de Orión que de los problemas internos. Aunque sí, algo se hace por buscar cómo reparar la mucosa gástrica, algo ya va saliendo.

En definitiva, en la consulta hemos de vencer la tentación de caer en interpretaciones demasiado sencillas ante casos complejos. Y eso no impide que la causa de un abigarrado cuadro de molestias como irritabilidad, eructos, malas digestiones, diarrea alternando con estreñimiento, ruidos intestinales, flatulencia, inapetencia y atracones sea fruto exclusivamente del estrés. Pero cuando el problema es multifactorial, debemos atender a ver qué porcentaje de culpa tiene cada factor agente implicado. Porque cuando no se puede tratar todo, algunas medidas son más rentables que otras.